¡Carpe diem!
martes, 15 de febrero de 2011
Depender de una sonrisa..
Sales al pasillo, y lo primero que buscas son sus ojos. Los buscas, y no los encuentras, lo buscas por los pasillos, pero el no está. Y entonces vuelves, y estás triste. Y la misma historia se repite, hora tras hora. Y cuando ya estás yéndote a casa, lo esperas, para salir con él, pero él ya se ha ido. Y entonces es un día triste, y no hablas con nadie, y estás de mal humor. Pero te levantas 24 horas después, y lo ves, y te sonríe, y te mira, y sales con el de clase, y eres feliz. Y entonces te sientes imbécil por depender de una sonrisa..
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